LA FIESTA SE ESTÁ ACABANDO.—
Si no fuera por la Vivienda, habría deflación de dos dígitos, porque no solo es ella directamente; también lo es anidada en los demás precios vía salarios.
Las autoridades simulan luchar contra la inflación para darle aire a la banca de depósitos en un trago amargo... el de la Vivienda, causa de la causa, ja, ja, ja.
El sistema capitalista-popularcapitalista, que es básicamente anglo —no nos olvidemos cuando apuntemos en el WC—, ya no funciona.
Bien lo saben los cínicos que infestan tanto las empresas privadas, como las administraciones públicas, confabulados para normalizar conductas aberrantes, siempre que sean por la 'justa' causa de su vivienda... infinanciable con retribuciones ordinarias, ja, ja, ja.
Perdonen que me ría en un asunto tan dramático.
Dado el punto al que hemos llegado, ¿qué es mejor?: ayudar al sistema capitalista a cambiar de patrón de Producción-Renta-Gasto o que las mayorías naturales electorales sigan boicoteándole al sistema su salida del modelo popularcapitalista. Este es el dilema que tenemos ustedes y yo, y el propio capital.
Lo digo porque la verdad es que, en esta situación ridícula, la democracia formal molesta. Hay veces en las que, por el bien de todos, los buenos tienen que ponerse muy duros contra los malos. Y el problema es que los malos son mayoría —por ahora— y están al mando de muchas empresas privadas —que no son de su propiedad— y cantidad administraciones públicas. Sin los malos, la vivienda ya estaría puesta en el sitio mediocre que le corresponde.
Mientras se aclaran las cosas, ¡a cobrar intereses y pensiones! Déjense de dividendos. Y los salarios, a ahorro en euros, nada de dólares. Los intereses y el ahorro extremo, porque «hay mucha inflación», ja; y las pensiones, porque, si no, no estaríamos hablando de deflación —sin nombrarla—, sino de hiperdeflación —algo que ya se ve en el 'commercial'—.
Lo que está pasando es histórico, pero no en términos contemporáneos. ¡No se encuentra nada parecido ni rebuscando en el culo de la noche de los tiempos!
¡Con lo fácil que es salir con la buena nueva por la televisión durante media docena de telediarios seguidos!
El BCE ha podido bajar los tipos de interés de intervención porque el ortograma capitalista no dicta poner caro al antagonista de la vivienda, sino meterle a esta directamente un ajuste valorativo de –60%, quiero decir, que las autoridades saben que tienen todo el margen del mundo para bajar unos tipos que han subido 'contra natura'.
Que no se me malinterprete. No es que las autoridades se porten mal, sino que el BCE se sabe engranaje de un motor gripado. Sus responsables han optado por engrasarlo con rentas financieras a sabiendas de que, cuanto más se intente que funcione, más daños habrá. Ellos lo saben, desde luego. Y nosotros lo sabemos porque ellos nos lo dicen entre líneas. Ahora bien, la fase de Catacrack monetario era algo por lo que obligatoriamente había que pasar antes del Hostión-2025. En ello estamos. Se trataba de que costara lo mínimo posible. La misión ha sido parcialmente cumplida subiendo deprisa hasta el nivel terminal.
Ahora nos hemos quedado con unos tipos de interés 'no-terminales', pero 'suficientemente restrictivos', y con una retórica de mentira piadosa, como la de los médicos con sus enfermos terminales (eutanasia lenitiva). Está claro que los pasos que vienen están preparados y su ejecución depende de cómo se nos vaya pasando el miedo infundido por el anglo en Ucrania, Israel, Argentina y EEUU, pesadumbre necesaria para el ambiente de control y seguridad que ha requerido hasta ahora el trance del cambio de modelo capitalista al nuevo (y mejor) con más planificación y fiscos y monedas estables, pero ladrillos, Bolsa, Deuda y dólar carentes de 'sexy'.
Fíjense cómo se han cumplido a rajatabla los 'doscientos pasos' del cronograma oficial del proceso de 'transmisión del endurecimiento de la política monetaria'... hasta que hemos topado con la hora de la vivienda de las narices, verdadero objetivo de toda esta procesión, ja, ja, ja: Guio don Quijote, y habiendo andado como doscientos pasos, dio con el bulto que hacía la sombra, y vio una gran torre, y luego conoció que el tal edificio no era alcázar, sino la iglesia principal del pueblo. Y dijo: «Con la iglesia hemos dado, Sancho».
En efecto, todos sabemos dónde está el problema. Es imposible que una economía funcione con esta sobrevaloración de la vivienda. Ni capitalista ni comunista ni esclavista ni feudal ni imperio ni paraíso fiscal ni dólar ni cóvid ni Nord Stream ni guerra ni rojos-de-mierda ni fachas-de-mierda ni 'mercao' ni no-'mercao' ni leches. ¡La vivienda!
Hay un momento en el próximo futuro en el que importa un bledo lo que sientan o dejen de sentir los malos, por mucho electoralismo que haya. Ya ven el patíbulo desde la ventana de su celda, en la cárcel financiera en la que están desde 2006-2010. Les tiemblan las piernas. Y pretenden darle la vuelta al que se acabe 'la fiesta'. En efecto, el capital va a finalizarlos.
Ya que sale, la fiesta es una metáfora que puede significar una cosa o su contraria.
El rediseño a la baja de competencias del órgano de gobierno del Poder Judicial en España es buen ejemplo del acabose o sanseacabó correcto, el único camino que hay. Aplaudo esta iniciativa, como aplaudo la que hay contra la desinformación.
No le queda otra al capital. Hay que rebajarle el Poder (mayúscula) al poder (minúscula) cuando está al servicio de la maldad. ¿O queremos estar todo el día de bréxits, proceses y maidanes?
¿Acaso es autoritario que Dios eche a Adán y Eva del paraíso? ¿O estos no habrían ganado 2 a 1, de haberlo votado?