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SERVICIOS INMOBILIARIOSKKR enfila la venta de su inmobiliaria Hipoges al dueño de FinsolutiaEl gigante del capital riesgo está en avanzadas conversaciones con Pollen Street para venderle su filial española de servicios inmobiliarios, operación valorada en torno a 100MFoto: Hugo Vélez, director general de Hipoges en España y Portugal.Los grandes fondos del inmobiliario español han salido en tropa a buscar nuevos inversores que les tomen el relevo. Un movimiento generalizado que han emprendido tras años de infructuosos intentos de fusión, fallidas salidas a bolsa y ventas descarriladas. Primero el covid y después la histórica subida de los tipos de interés echaron por tierra los planes con los que entraron estos gigantes hace ya más de una década. Un tiempo excesivo para este tipo de vehículos.La filosofía de un fondo oportunista, que es la categoría de la mayoría de estos vehículos, es entrar en un activo, darle la vuelta, ponerlo en valor y venderlo con una rentabilidad de doble dígito. El inmobiliario español era tierra quemada cuando estos inversores llegaron a nuestro país, fundamentalmente a partir de 2014, y desde las cenizas de la burbuja empezaron a construir las grandes inmobiliarias que conocemos hoy en día.Como ejemplo, bastan estos botones: Blackstone está detrás de Anticipa/Aliseda y de Testa/Fidere; Cerberus posee la socimi de vivienda en alquiler Macc; Värde controla la promotora Vía Célere; Castlelake es la dueña de Aedas; Oaktree posee Culmia; Ares está detrás de los pisos de alquiler asequible de Avalon..., y así, un largo etcétera que está intentando cambiar las piezas de esta compleja partida de ajedrez.Los mandatos de búsqueda de nuevos inversores que han dado ya, o ultiman dar, todos estos fondos suponen ir un paso más allá de lo visto en los últimos años. Después de que los bancos centrales dieran el pistoletazo de salida a las subidas de tipos, en 2022, estos vehículos apostaron por echar el freno a las compras, refinanciarse y buscar nuevo capital para cada proyecto. Este modelo de coinversión lo lideró Neinor, la promotora controlada por Orion y Stoneshield, que llevó la fórmula a su máxima expresión con la toma de control de Habitat: solo adquirió un 10% a Bain, pero se quedó con la gestión y la plantilla. De este modo, se hizo con una cartera de suelo para 8.000 viviendas con un mínimo desembolso.Frente a este modelo, está la búsqueda de capital perpetuo que Stoneshield ha conseguido cerrar entre sus inversores, y que ha dado ya la cara con su filial de residencias de estudiantes, MiCampus, que ha salido a cotizar este enero con la vocación de “adquirir activos a perpetuidad, sin rotar materialmente la cartera ni desinvertir en ella, más allá de oportunidades puntuales que puedan surgir en el futuro”, según la información que dio al mercado.La búsqueda de este capital a muy largo plazo es la carta a los Reyes Magos con la que ha salido al mercado también Ares, que está tratando de reemplazar a sus inversores actuales por otros con un horizonte mayor, dispuestos a quedarse en sus pisos de alquiler asequible tanto tiempo como duren los acuerdos de colaboración público-privada que firme con cada administración. Hablamos de décadas. Esta es la misma estrategia que ha activado Culmia, promotora que ha apostado por un modelo mixto: proyectos de coinversión y permuta para el negocio promotor tradicional y búsqueda de un gran fondo de infraestructuras o una aseguradora que se quede con sus alquileres asequibles. Todo un desafío, ya que la filial de Oaktree se ha convertido en el gran casero de esta tipología, al haberse hecho ya con una cartera de 5.200 viviendas.En un segundo plano, pero muy pendiente de lo que están haciendo sus rivales, se encuentra el todopoderoso Blackstone, que sigue con atención qué tipo de capital estaría dispuesto a entrar en el alquiler patrio, y con qué requisitos, antes de poner en el mercado a sus socimis Testa y Fidere. Por el camino, estas dos filiales han apostado por la venta al por menor, piso a piso, de las viviendas que tienen en edificios donde no controlan el 100% del inmueble. En cambio, su eterno rival, Cerberus, apostó hace cinco años por crear una socimi de vivienda diseminada y la bautizó como Macc. Con unos 4.000 pisos en cartera, esta compañía ha decidido salir a testar el apetito inversor y empezar a hacer caja con la venta de carteras. En un primer momento, su intención es deshacerse del 20%, aunque todas las opciones siguen abiertas.A pesar de esta ofensiva de procesos, la realidad es que 2025 ha cerrado ya su primer trimestre sin un horizonte claro y con dos operaciones de evolución dispar. Por una parte, Värde ha traído algo de optimismo al haber levantado capital para rotar a los inversores de Vía Célere, en una operación valorada en 900 millones, aunque aún quedan flecos que cerrar. Por otro lado, Castlelake ha visto cómo en el último momento se desinflaba la oferta de Starwood, lo que le ha obligado a dar dos meses más de margen al proceso de venta de Aedas.El problema de fondo, como casi siempre, es el precio: qué rentabilidad quieren obtener los vendedores y cuál están dispuestos a ofrecer los compradores. Un ajuste siempre complicado que, además, cuenta con la incertidumbre normativa y con la eterna pregunta que asoma cada vez que los precios se disparan: ¿estamos acercándonos a la próxima burbuja?
Este experto tiene la solución al problema de la vivienda (y todo pasa por subir los impuestos)Jaime Palomera, una de las voces más respetadas en el debate sobre el mercado inmobiliario, advierte en 'El secuestro de la vivienda' del peligro de que las clases medias dejen de ser propietarias de su casa y cómo resolverloIrene Hdez. Velasco · 2025.04.02Jaime Palomera, experto en mercado inmobiliario y autor de 'El secuestro de la vivienda'. (Umami Brands)Vivir en una ciudad española es como jugar una partida amañada de Monopoly: unos pocos acumulan propiedades inmobiliarias mientras la mayoría lucha por no quedarse fuera. ¿El resultado? Una sociedad cada vez más desigual, en la que heredar o no un piso puede definir tu destino.Esa es la conclusión a la que ha llegado Jaime Palomera Zaidel después de años analizando el mercado inmobiliario. Doctor en Antropología Económica por la Universitat de Barcelona, investigador (además de cofundador) del Instituto de Investigación Urbana (IDRA) y autor de varios estudios publicados en prestigiosas revistas científicas internacionales, Palomera está considerado una de las voces más influyentes en el debate sobre la vivienda y su impacto social.Y todo su conocimiento en ese campo lo ha condensado en El secuestro de la vivienda (Península), un libro estremecedor en el que analiza por qué cada vez es más dificil tener casa y en el que lanza propuestas para solucionar el problema.PREGUNTA. Casi siempre tendemos a pensar que el problema de la vivienda en España se debe a que faltan casas, a que hay que construir más pisos. Sin embargo usted no opina así, ¿verdad?RESPUESTA. La manera más rápida de entender la situación actual es el juego del Monopoly. Si alguna vez has intentado entrar en una partida de Monopoly cuando ya estaba empezada, te habrás dado cuenta de que la mayoría de las calles ya tenían propietario y que en muchas de ellas ya había casas construidas, así que te tocará pagar alquileres cada vez que caigas en una de esas casillas, por lo que al cabo de unas pocas rondas estarás arruinado. Eso es lo que le está pasando ahora a mucha gente, joven y ya no tan joven, cuando trata de buscar casa y se dan cuenta de que es muy, muy complicado. Y lo es porque, desde hace años, los más ricos están comprando casas como producto de inversión, y cuantas más casas compran, más sube el precio. El problema es que en esta partida de Monopoly en la que los ricos y una minoría social cada vez tienen más casas, lo que está estrangulando a la clase media, es una partida amañada.P. ¿Amañada? ¿En qué sentido está amañada la partida?R. Es una partida amañada porque quienes están acaparando casas han recibido mucho dinero público y lo siguen recibiendo, especialmente en forma de ayudas fiscales. Todo el sistema fiscal ayuda a quien ha comprado viviendas, aumenta los precios de las mismas y saca unas rentas de esas propiedades. Y al revés: el sistema perjudica a quien no tiene propiedades.P. ¿Cómo hemos llegado a esta situación?R. La cuestión es que la vivienda y sobre todo el suelo (que es la materia prima donde se construyen las viviendas) es un bien de primera necesidad, un bien esencial. Todo el mundo necesita una vivienda, y eso lo convierte en un bien superpreciado. Pero, al mismo tiempo, es un bien naturalmente escaso: tenemos el suelo que nos ha dado la naturaleza, y ese suelo es muy, muy escaso allí donde más lo necesitamos, en las ciudades, donde se concentran la actividad económica y las oportunidades laborales. Esto hace que los mercados de suelo y los mercados de vivienda, por definición, no sean mercados competitivos. A lo largo de la historia, los propietarios de suelos y de viviendas han tenido y tienen una posición de monopolio. P. Pero son millones los españoles propietarios de viviendas, no veo cómo se van a poner de acuerdo para actuar como un monopolio…R. No necesitan ponerse de acuerdo. Al no haber un mercado realmente competitivo, quien es propietario de suelo y de vivienda puede aumentar el precio por encima de los salarios y por encima del ritmo de la economía real. El resultado es que desde hace dos siglos esta es la tendencia natural en las ciudades y en nuestras sociedades. La lógica rentista permite a los propietarios del suelo y de las viviendas ir aumentando los precios por encima de los salarios y de la economía real, y esto hace que los precios de las viviendas vayan subiendo de manera natural, que suban más rápido que los salarios y que absorban una parte cada vez más mayor de los ingresos de la gente. Y, por otro lado, al tener que destinar una parte tan grande de los salarios al pago de la vivienda, la capacidad de consumo de la población se ve reducida, y esto también afecta a la economía productiva. En la medida en la que la gente destina mucho dinero a pagar la vivienda, tiene menos capacidad de consumo, y las empresas productivas, más dificultades para vender. Se trata de un círculo vicioso, porque eso lo que hace es que quien tiene dinero prefiera invertirlo en la compra de activos como casas en lugar de en empresas productivas, en la economía real. Ese círculo vicioso hace que el rentismo, que la lógica de controlar activos y sacar rentas de esos activos, se vaya comiendo la economía y a las empresas productivas. Es algo que ha pasado varias veces a lo largo de la historia. Pasó hace un siglo, a principios del siglo XX, y ahora está volviendo a pasar. En España vivimos un paréntesis de 50 años, pero ahora mismo tenemos una economía débil que hace que quien tiene dinero, y especialmente los más ricos, lo inviertan cada vez menos en empresas productivas y cada vez más en la compra de activos, sobre todo en casas.P. ¿Y esa situación qué efectos tiene?R. Eso lo que hace es generar cada vez más desigualdad. Los que más tienen compran casas y el efecto que eso provoca es que, como ocurre con el oro, cuantas más casas se compran y más inversión hay en casas, más sube su precio, lo que hace que la gente trabajadora y la clase media cada vez tengan más difícil poder comprar una vivienda. Lo que estamos viendo es que las clases medias están haciendo todo lo posible, sobre todo con ayudas familiares, para tratar de comprar y no quedarse fuera del Monopoly. Pero generación tras generación vamos a ir viendo cómo se va haciendo cada vez más pequeña la clase media. En este juego de compra de activos cuyo precio siempre sube y sube, algo que vemos desde los años 80, al final solo pueden ganar los que ya controlan activos. Y los que no, los que no tienen propiedades, cada vez tienen más difícil entrar en el sistema. Cubierta de 'El secuestro de la vivienda', de Jaime Palomera.P. En su libro hay en ese sentido un dato brutal: entre 2014 y 2023, el 56% de las viviendas se adquirieron a tocateja, sin necesidad de pedir una hipotecas, y el 15% de las adquisiciones fueron casas compradas por extranjeros que no viven en España. Esas cifras reflejan cómo efectivamente son los más ricos lo que están copando el mercado inmobiliario, ¿no?R. Sí, exacto. Entre 1957 y 2007, en ese período de 50 años, vivimos (sobre todos nuestros padres y abuelos) una época excepcional, porque a partir del franquismo se promovió la sociedad de propietarios, la idea era que en ese Monopoly todo el mundo fuera propietario y pudiera beneficiarse de las rentas de la vivienda. Si uno es propietario de un activo cuyo precio siempre sube, se beneficia igual que todos los demás. Pero el sistema comenzó a mostrar señales de agotamiento a partir de 2007, aunque en realidad esas señales empezaron a apreciarse a finales de los 90. Cada vez con más frecuencia, las familias necesitaban endeudarse más para poder entrar en esa economía de activos y comprarse una propiedad. Y en 2007 y 2008 eso estalló, porque los que tienen más dinero deciden, a través de los bancos, que ya no pueden dar más crédito para la compra de viviendas porque la separación entre los salarios de la ciudadanía y los precios de las casas es insostenible, enorme. A partir de entonces hay una quiebra del modelo.P. ¿Y cuál es el modelo actual?R. Llevamos casi dos décadas, desde 2008, en las que esa sociedad de propietarios se ha vuelto cada vez más insostenible. Y lo que está pasando es que los más ricos, los que más tienen, están comprando una parte muy importante de los activos que antes eran de familias trabajadoras, lo hemos visto entre 2008 y 2023. Yo a ese proceso de compra de propiedades lo llamo gran acaparamiento, porque muchas de esas propiedades eran de familias que tenían un solo piso, una sola propiedad, y esa casa ahora están en manos de grandes propietarios. En los últimos años, de hecho, ha aumentado de manera significativa el número de grandes propietarios, un 20%. ¿De dónde salen las viviendas que han adquirido esos grandes propietarios? No se ha construido de manera exponencial. Esas viviendas que han ido a parar a manos de grandes propietarios proceden de familias trabajadoras y de clase media que han perdido su propiedad o que la han tenido que vender. P. ¿Y cree que esa tendencia irá a más? Con el envejecimiento de la población estamos viendo que muchas personas mayores venden su vivienda para poderse pagar la residencia o los cuidados que requieren.R. Es exactamente así. En nuestro país ya está pasando, aunque lentamente. Pero si se mira la tendencia global en los países occidentales, se ve que es una dinámica que va cada vez a más. Cada vez vivimos más tiempo, la expectativa de vida en España es de 86 años para las mujeres y de 84 años para los hombres. Y lo que está haciendo una parte de la gente trabajadora y también de las clases medias es sustituir la vivienda en propiedad por unos cuidados decentes. A veces esa vivienda da sólo para tener los cuidados mínimos, otras veces sirve para tener una jubilación de calidad. Pero lo que está pasando es que parte de las personas mayores se están descapitalizando y las familias están perdiendo la única propiedad que poseen. Yo tengo amigos cuyos abuelos, a los que les costó mucho ser propietarios, tuvieron que vender la casa cuando se hicieron mayores, por lo que sus hijos ya no heredaron.P. Eso respecto a los mayores. ¿Y los jóvenes?R. Es muy difícil para ellos entrar en el sistema de propietarios, porque compiten con individuos y familias con mucho dinero. La idea fundamental de la sociedad de propietarios que se empezó a crear en los años 50 es que todo el mundo es dueño de un activo cuyo precio siempre sube, así que aunque tu salario real baje, como eres propietario de un activo que siempre se revaloriza, tu riqueza no disminuye, sino que aumenta. Pero esa idea encierra una contradicción. Un sistema que se basa en que los activos siempre suben de precio hace que los que no forman parte de esa sociedad, de ese club, cada vez lo tengan más difícil para entrar. Quien crece dentro de ese sistema es quien ya controla activos, quien terma la medida en la que compran cada vez que compran sus activos. La lógica es parecida a la del mercado del oro, cuyo precio sube y cada vez resulta más difícil entrar en ese mercado. Y no solo no puedes entrar, sino que además aquellos que controlan activos también los usan para invertir su capital y absorber dinero. No se trata simplemente de que tengan propiedades, sino sobre todo de ponerlas en alquiler. Y el alquiler es una manera de absorber rentas de otra parte de la sociedad. ¿Cómo puede ser que la riqueza o el patrimonio de las familias con mayor poder económico suba entre un 5 y un 10% cuando la economía sube el 3%? ¿De dónde sale esa riqueza? Sale de otra parte de la sociedad, sale sobre todo del dinero que esa otra parte de la sociedad paga en alquileres.P. Sin embargo, llevamos ya algún tiempo viendo topes al aumento de los alquileres, pero eso no parece que esté resolviendo el problema de la vivienda, ¿no?R. No, la realidad es que en el precio de la vivienda y de los activos no ha dejado de subir. El precio del alquiler al final es el síntoma, el final del proceso. La parte fundamental, lo que está generando más desigualdad, es la compra de los activos. Las propiedades se están redistribuyendo, y lo hacen de modo que los que están arriba, los que más tienen, cada vez tienen más. No es que sean malas personas. Es solo que aquellos que tienen dinero, que tienen mucha liquidez, lo reinvierten en el sistema inmobiliario, en la compra de propiedades, porque la economía es débil. Y, claro, esto hace que el precio de las propiedades suba más y que se esté produciendo una redistribución de la riqueza.La riqueza no son los salarios, la riqueza son las propiedades. En una economía de activos, la riqueza se distribuye a través del oro, las casas y las acciones. Y lo que estamos viendo es que la gente de clase media, cuya principal forma de riqueza era la casa en propiedad, cada vez lo tiene más difícil para mantener esa vivienda dentro de la familia, y no te digo ya acceder a nuevas viviendas. Es verdad que en algunas comunidades autónomas se ha regulado el mercado de alquiler, pero al final esto lo que hace es moderar un poco la transferencia de rentas de abajo arriba, de las clases medias y trabajadoras hacia arriba. Pero el proceso fundamental por el cual está aumentando la desigualdad y la clase media se está reduciendo tiene que ver con cómo se distribuyen los activos, quién se queda las propiedades. En 2008 pensábamos que esto era fruto de la gran crisis financiera, que afectaba a los más pobres, a gente trabajadora que se había endeudado por encima de sus posibilidades y acabó quedándose sin casa, hubo más de 600.000 desahucios en una década. Pero lo que estamos viendo en los últimos años es que esa dinámica que empezó afectando a la gente trabajadora hoy afecta a las clases medias. Y si no se toman soluciones, en las siguientes generaciones iremos viendo cómo cada vez afectará a una parte mayor de las clases medias. Hay gente de clase media que considera que la crisis de la vivienda no le afecta porque tiene su propiedad, porque piensa que sus hijos van a heredar. Pero va a ser muy difícil para esos hijos y los hijos de esos hijos poder tener una propiedad porque será imposible acceder a la compra de viviendas.P. Vamos con las soluciones. Creo que la primera medida que usted propugna es crujir a impuestos a los que tienen varios pisos…R. Claro. La única manera de revertir el gran acaparamiento y de proteger a las clases medias es impedir la acumulación de viviendas, y eso se consigue con impuestos.La única manera de hacer que un rico o una familia adinerada piense que no le interesa seguir comprando propiedades y que lo mejor tal vez sea invertir en criptomonedas o en otro tipo de productos es que los impuestos por la compra de una segunda, tercera, cuarta o quinta vivienda crezcan gradualmente hasta hacerlo poco atractivo. Y al revés: las familias que no tienen ninguna propiedad deberían de contar con ayudas fiscales para poder tener su primer piso. P. En Singapur ya hacen eso, ¿verdad?R. Sí, desde los años 60. Singapur es una economía global de éxito que atrae a mucha población, que crece. En Singapur hay impuestos muy duros para la compra de segunda, tercera y cuarta vivienda. En cambio, para la compra de tu primera vivienda prácticamente no pagas impuestos. Por mucho que trates de regular los alquileres, el problema de la vivienda solo se resuelve si se ataca de raíz. Y lo que recalienta el precio de la vivienda es que los que tienen dinero ahora mismo compran casas porque no ven otra alternativa de inversión. Pero si se ponen impuestos fuertes, eso disuariría a mucha gente de invertir en ladrillo.P. Unos impuestos fuertes pueden disuadir a muchos de invertir en la compra de viviendas. Pero, ¿qué hacemos con los que ya las han comprado y acaparan varias casas?R. Por un lado, tiene que haber ayudas fiscales para quienes den un uso social a sus viviendas, en el sentido de que pueden vivir en ellas familias trabajadoras o de clase media pagando un alquiler estable, un alquiler acorde con la con los salarios. A los propietarios de viviendas que hacen eso hay que darles ayudas fiscales, porque están contribuyendo a un sistema regulado y protegido. Y al revés: a quien pretende que los precios de los alquileres aumenten a un ritmo superior al de los salarios de la gente, a ese hay que penalizarle fiscalmente. Jaime Palomera. (Umami Brands)P. Usted también defiende que los contratos de alquiler se renueven automáticamente, como ocurre en Francia, con una subida razonable, para eliminar la inseguridad que sienten muchas personas que no saben si su casa seguirá siendo su casa.R. Hay mucha gente que ahora vive de alquiler y que lo tiene muy difícil para comprarse una casa. Hay que asumir esa realidad y crear un sistema donde el alquiler sea sinónimo de estabilidad para todas las partes, donde el precio del alquiler suba acorde con los salarios, y no por encima. Se trata de que la persona que vive de alquiler y que cumple con sus obligaciones, pueda vivir a largo plazo en una casa, a no ser que el propietario de la misma o un hijo la necesite para sí mismo. Este es el sistema de Francia, de Dinamarca, de Países Bajos, de Austria, de Alemania y de otros países.P. ¿Qué hacemos con las viviendas turísticas? Porque entiendo que es uno de los elementos que está distorsionando el mercado inmobiliario…R. Sí. La vivienda es un bien de primera necesidad, pero al mismo tiempo lo puedes destinar a usos que no tienen nada que ver con el de vivienda habitual. Una vivienda se puede mantener vacía (y su precio sigue aumentando), se puede poner en alquiler residencial o se puede poner en alquiler turístico o temporal. El alquiler turístico es el que ofrece mayor renta, el que permite que el patrimonio del que adquiere ese activo aumente a mayor velocidad. En España en pocos años el alquiler turístico ha pasado de ser una realidad anecdótica a que haya censadas 400.000 viviendas turísticas, y si tenemos en cuenta las que están en ese mercado de manera irregular debemos de estar cerca del medio millón, si es que no lo hemos superado ya. Frente a eso, las viviendas de alquiler social y protegidas por las administraciones públicas son menos de 300.000. En muy poco tiempo, el número de viviendas secuestradas por el mercado turístico ha superado al número de viviendas sociales con alquiler regulado. Y aún hay otra cuestión: desde 2008 hasta hoy han entrado en el mercado del alquiler 1,3 millones de viviendas. Sin embargo, no se han construido 1,3 millones de viviendas; de hecho, desde la crisis financiera se ha construido muy poco.P. ¿De dónde salen entonces esas 1.3 millones de viviendas que ahora hay en alquiler?R. Esas 1,3 millones casas eran viviendas de familias trabajadoras o de clase media que vendieron o perdieron después de la crisis financiera de 2008, y que se han quedado familias o individuos que ya tenían otras viviendas y que las ponen en el mercado de alquiler. P. Y si no se toman las medidas que propone, ¿qué vaticina que ocurrirá?R. Pues que los ricos se van a ir comiendo a la clase media. Pero es algo que no está pasando sólo aquí: también lo estamos viendo en Inglaterra, en Estados Unidos, en Australia, donde la clase trabajadora ya está muy empobrecida y donde las clases medias cada vez tienen más dificultad para poder tener una propiedad y, por tanto, cada vez tienen menos riqueza. Y aquellos que logran acceder a una propiedad lo hacen cada vez con más deuda, con niveles de deuda mayores. Los bancos ahora están dando de nuevo hipotecas al 90 y al 100% en algunos casos, así que incluso aquellos que piensan que están manteniendo su posición y que no se están empobreciendo, lo están haciendo a base de muchas deuda. Y una deuda no te convierte en propietario, te convierte en pagador de intereses a un banco. A medio y largo plazo, en la dinámica en la que estamos, una minoría social compuesta por aquellos que más riqueza y activos tienen va a ir estrangulando a la clase media, y haciéndola más pequeña. No es que los que componen esa minoría sean malos, es que es esa la dinámica del mercado.
Commentary: The Panama ports sale isn’t over, but China’s message to the Li family is clearFor two weeks, Hong Kong’s richest family, led by Li Ka-shing, held firm against Beijing over the planned sale of its Panama ports assets to BlackRock. That, in itself, is truly extraordinary, says former SCMP editor-in-chief Wang Xiangwei.File photo. A view of the Balboa Port is pictured after Hong Kong's CK Hutchison Holdings agreed to sell its interests in a key Panama Canal port operator to a BlackRock-backed consortium Mar 4, 2025. (Photo: Reuters/Enea Lebrun) HONG KONG: The arm wrestling between Beijing and Hong Kong's richest family, led by Li Ka-shing, over the controversial sale of Panama Canal ports to BlackRock, an American investment giant, has surprisingly persisted longer than anticipated.After two weeks of apparent silent defiance, the Li family seemed to relent on Friday (Mar 28) when local media, citing sources close to CK Hutchison, reported that the conglomerate founded by Mr Li would not proceed with the expected signing of a deal on Apr 2 to sell its two strategic ports at the Panama Canal. This development marks the latest flashpoint in the geopolitical rivalry between China and the United States.On the same day, news emerged that Beijing would launch an antitrust probe into the sale, part of a US$23 billion deal to sell 43 ports across 23 countries to a consortium led by BlackRock. While Beijing may appear to have succeeded in delaying the sale, this does not necessarily mean the deal is dead.The saga is expected to continue in the coming weeks or even months, potentially involving top leadership in both Beijing and Washington.(...)
A lo que comenta Tomasjos del "realineamiento" de España sólo añadir algo.España es por sí misma un país estratégicamente importante. Ya lo era desde la antigua Roma, y desde Colón con una dimensión mayor. Esto lo sabia entre otros Franco, que asuntos varios aparte, nunca rompió las relaciones diplomáticas con Cuba. Por mucho Fidel Castro que hubiese.Carrero Blanco quería un tercerposicionismo al estilo de De Gaulle, pero también sabia que en aquel momento le convenía la alianza con EEUU.En el momento en el que el mundo se vuelve otro, y EEUU se dedica a hacer lo que hace, España no pinta nada como lacaya de EEUU. Y más allá de algunas bravatas sueltas de algunos dirigentes mexicanos culpándonos de lo que pasó con Cortés y Moctezuma, Hispanoamérica quiere mantener lazos con España porque es el puente con Europa.El bloque hispánico tiene números de sobra para ser otro bloque más en un mundo multipolar.
Dow futures tumble 1,000 points on fear Trump’s tariffs will spark trade war: Live updates
HOY, 2 DE ABRIL DE 2025 ES UN DÍA SUPERCLAVE EN LA ESTABILIZACIÓN CON LA QUE ARRANCA LA ERA CERO.—Hoy es un día histórico.
This is Professor Keyu Jin from the London School of Economics. What she’s about to share with you will definitely make you rethink how the West views China.
Jin Keyu (Chinese: 金刻羽; born 13 November 1982) is a Chinese economist. She is currently associate professor of economics at the London School of Economics and a World Economic Forum Young Global Leader, specializing in international macroeconomics and the Chinese economy.[1] Her research focuses on global trade imbalances, global asset prices and China's economic growth model.[2]Jin has advised and consulted for the World Bank, the International Monetary Fund, and the Federal Reserve Bank of New York.[14] She also has had experience at various financial institutions including Goldman Sachs, JP Morgan and Morgan Stanley.[14] She is a columnist for Project Syndicate and Caixin Magazine,[7][14] and has contributed opinion pieces to media outlets like the Financial Times and the South China Morning Post.[7] Jin also serves as a non-executive director to Richemont Group, the world's second-largest luxury goods company.[15] She served on a working committee for China Banking Regulatory Commission on Fintech[7][14] and previously sat on the editorial board of the Review of Economic Studies.[1][7]PublicationsBooks The New China Playbook: Beyond Socialism and Capitalism, May 16, 2023.[16] In The New China Playbook, Jin writes that China has achieved significant progress without following the "Western path" and its innovation and technological development challenge the view that China must converge with Western economic systems and political persuasions to continue its development.[3]: 136 The book takes a positive view of the China's mechanisms of state-led economic intervention.[3]: 136–137